Desde 1910 hasta el golpe de Estado

A partir de 1910 se inicia un debate a nivel nacional con respecto a la educación, principalmente en lo relacionado a la obligatoriedad, la gratuidad y la calidad que esta tenía. Los liberales están de acuerdo con que se cumplan estos puntos, pero gente proveniente de sectores más conservadores no le encuentran mayor sentido a lo que se propone, ya que al ser campesino no necesitaba mayor educación, porque renegarían de sus orígenes y dejarían en la posición que les ha sido designada de manera divina, como propuso el obispo Joaquín Larraín Gandarillas.

En 1917, el profesor Darío Salas publica “El Problema Nacional”, una denuncia sobre la mediocridad de la educación chilena. Como consecuencia de este texto, se dicta la Ley N° 3654 de 1920, que hace obligatoria la educación primaria, la que sería de seis años para el sector urbano y de cuatro para el rural. La obligatoriedad queda absolutamente establecida a nivel legal cuando la Constitución de 1925 señala que, además de asegurar la libertad de enseñanza a todos los habitantes de la República, la educación pública es atención preferente del Estado. También se deja determinado que la educación será gratuita y será para ambos sexos.

También se generó un debate en torno a lo competente que es la educación secundaria en esos años, ya que muchos docentes la consideraban desconectada de la realidad nacional y de la educación primaria,  sin educación cívica ni social, muy ligada al tipo de formación alemana, por lo que la Sociedad Nacional de Profesores discutió en torno a un congreso, en 1912, tratando de generar ideas y soluciones al respecto. Los cambios que sugirieron no encontraron eco en las autoridades, pero las discusiones sobre las causas de la crisis de la educación secundaria y las sugerencias de solución constituyeron un semillero de ideas para los movimientos reformistas que se dieron durante el siglo XX.

En 1928 se crearon las escuelas fiscales de experimentación, las que se dividían en amplias o restringidas. Las escuelas de experimentación restringida seguían la lógica de importación de conocimientos y experiencias extranjeras, ya que en ellas se ensayarían modelos pedagógicos creados y aplicados exitosamente en el exterior. En cambio, las escuelas de experimentación amplia, aunque también se apropiarían de enfoques foráneos, harían estudios comparativos, ensayarían formas nuevas y pondrían a prueba combinaciones de los modelos. Todo ello implicaba una disposición a generar un nuevo conocimiento, congruente además con las características de los estudiantes chilenos y los requerimientos del país.

En julio de 1930 se realizó la Asamblea de Rectores de Liceos, donde nuevamente se discutió la educación secundaria. Una de las propuestas fue introducir elementos de la experimentación, que consiste en que los individuos construyen conocimiento, adquieren destrezas e incrementan los valores a partir de la experiencia directa.  En 1932, el Ministerio de Educación creó el Liceo Manuel de Salas. En 1945, el ministerio nombró una comisión para estudiar y proponer un plan de renovación de la educación secundaria.  A partir de la experiencia del Liceo Manuel de Salas, la comisión planteó los principios que debía tener la educación secundaria: participación, trabajos en grupo, coeducación entre profesores, apoderados y alumnos y la centralidad del alumno como autor de su proceso de desarrollo. El plan de renovación gradual contenía tres etapas. La primera incluiría a los liceos “experimentales” Manuel de Salas, Darío Salas, Gabriela Mistral y el de Niñas de Concepción. La segunda etapa integraría a los liceos “renovados” de Niñas N° 6 de Santiago, el de Quilpué, el Juan Antonio Ríos y otros más. La tercera que etapa, en la que se extendería el cambio a todos los establecimientos secundarios “tradicionales” del país, nunca se llevó a cabo.

Pedro Aguirre Cerda, en su texto “Sobre la instrucción secundaria” (1941) señala los principios centrales de la educación para esos años: “Los  principios fundamentales del método  hoi empleado  pueden,  pues, reducirse  a  los siguientes: 1.-  hacer que  toda  enseñanza  sea un   estudio por  parte  del  niño  i que  él mismo  descubra  las  verdades  que  ha  de  aprender;  2.-  la enseñanza  debe  ser  al  principio  concreta  i después  abstracta; se  estudiarán primeramente  los  hechos aisladamente i  se  establecen en  seguida  sus  relaciones de  semejanzas y diferencias; 3.-  el método empleado  debe  ser el  inductivo, que es  el  que presenta los fenómenos con  mas  claridad i  que hace penetrarse mejor de los  conocimientos, sin  conducir a errores; si  ocasionalmente se recurre al deductivo, es   sólo  para comprobar lo  descubierto por aquél;  4.- el  estudio debe ser concéntrico  en los  primeros años i  sistemático en  los últimos”.

En 1961 se crea el Plan de integración educacional de Arica, que consistía en una nueva estructura del sistema escolar que promovería la atención oportuna y eficiente de las necesidades culturales de la zona y del país, integrado al servicio de la comunidad y en coordinación con las instituciones sociales. Con un inicio paulatino, llegó a estructurarse en tres niveles: parvulario, primario y medio (este último dividido en ciclo medio común y ciclo medio diferenciado) contemplando además, servicios y formas de enseñanzas especiales. Este verdadero laboratorio pedagógico planteó una nueva concepción filosófica con objetivos muy bien definidos, permitió un alto índice de retención escolar, la aplicación de una modalidad especial de evaluaciones y promociones, la implementación de cursos de capacitación para el trabajo y el aumento de las construcciones escolares. Los docentes lograron elaborar y aplicar programas integrados, desarrollar métodos activos, técnicos, didácticos, audiovisuales y psicopedagógicos que favorecieron el proceso de enseñanza y aprendizaje.

En diciembre de 1962 se crea la Comisión de Planeamiento integral de la educación chilena. Uno de sus planteamientos señala que la educación es atención preferente del Estado y ello supone extender y mejorar constantemente los servicios educativos de la nación, de tal modo que se asegure un mínimo cada vez más alto de educación a todos los ciudadanos, iguales posibilidades de acceder al nivel y tipo de educación que esté más de acuerdo con las capacidades de cada uno y con las necesidades y recursos nacionales. Para ello, uno de objetivos de la Comisión será estudiar soluciones, dentro de un plan integrado, a los problemas administrativos, pedagógicos y económicos que plantean la extensión y el mejoramiento de las actividades educacionales nacionales.

En 1965, se produjo una gran reforma a la educación. Esta reforma planteaba igualdad de oportunidades, responsabilidad socio-cultural y formación para el futuro. El presidente Eduardo Frei Montalva se propuso modernizar y democratizar la educación para transformarla en la herramienta fundamental del programa de desarrollo social, cultural, económico y político de su gobierno. La enseñanza se dividió en tres: educación parvulario, educación básica de ocho años y educación media de cuatro años, dividida en dos: dos años de enseñanza común y dos años de enseñanza científico-humanista o técnico profesional. También, era una reforma cualitativa, ya que pretendía la elaboración de nuevos planes y programas de estudio así como también la selección de métodos activos de aprendizaje, siguiendo la línea de los liceos experimentales y de el Plan de integración educacional de Arica. Con la reforma se quería aumentar las matrículas, tener dentro del sistema educacional a 220.000 alumnos que en 1965 no estaban. Dentro de esta reforma, el mayor cambio se produjo en la educación secundaria, ya que su matricula creció en un 20% anual.

Durante el gobierno de Allende, se planteó la Escuela Nacional Unificada (ENU), un proyecto de reforma al sistema educativo de Chile. El proyecto de ley y decretos ministeriales de la ENU planteaba una reforma radical al sistema de enseñanza chileno, con el objetivo de convertir a la educación en un medio de transformaciones de la estructura socio-económica del país.

El objetivo de la ENU era que escuela y comunidad tuvieran un vínculo cercano y que se complementaran entre sí, una mejor coordinación entre los diferentes niveles educativos, un mayor presupuesto dedicado a este ámbito. La ENU concretamente significaba la integración y consolidación, en un único tipo de establecimiento (Unidades Escolares o Complejos Educacionales), de la educación parvularia, básica y media identificándose respectivamente como Educación Parvularia, Educación General y Politécnica. Esta última modalidad tendría importantes rasgos de diferenciación en sus 4 años. La administración estaría a cargo de consejos integrados por la dirección del establecimiento, profesores, personal auxiliar o paradocente y apoderados.

En el gobierno de Allende, la educación secundaria tuvo un aumento considerable de alumnos, se incentivó la alfabetización, principalmente en los sectores campesinos y obreros, se otorgaron matrícula, útiles escolares, desayunos y almuerzos gratuitos a los niños de la educación básica. El proyecto de la ENU llegó a su fin con el golpe militar de 1973.

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Publicado el 21/04/2011 en Bases educación actual. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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